domingo, 12 de febrero de 2012

EN LA EDAD MEDIA...


Las puertas están cerradas,   ventanas y celosías. 


soñaba con mis amores,   que en mis brazos los tenía. 

Siempre se han escrito poemas de amor, desde que el hombre sintió la necesidad de expresar sus sentimientos. Nosotros hemos seleccionado un ramillete de poemas y textos sobre el amor y el desamor.

Allá por el siglo XI se compusieron estos poemas de amor llamados jarchas escritos en mozárabe:

¡Tanto amare, tanto amare,             
habib, tanto amare!

Enfermaron olios nidios

e dolen tan male.


Más tarde la lírica galaico-portuguesa aportó también en las cantigas de amigo lamentos de amor en boca de mujer:

Ondas do mar de Vigo

Ondas do mar de Vigo,
se vistes meu amigo?
E ai Deus, se verrá cedo!

Ondas do mar levado,
se vistes meu amado?
E ai Deus, se verrá cedo!

Se vistes meu amigo,
o por que eu sospiro?
E ai Deus, se verrá cedo!

Se vistes meu amado,
por que ei gran coidado?
E ai Deus, se verra cedo!

Martín Codax    
(Siglos XIII-XIV)


La lírica castellana se compone de un maravilloso compendio de albadas y alboradas:


Al alba venid, buen amigo, 
al alba venid. 
Amigo el que yo más quería, 
venid al alba del día. 
Amigo el que yo más amaba, 
venid a la luz del alba. 
Venid a la luz del día, 
non trayáis compañía. 
Venid a la luz del alba, 
non traigáis gran compañía.

                 ANÓNIMO
Ya florecen los árboles, Juan: 
¡mala seré de guardar! 
Ya florecen los almendros 
y los amores con ellos. 
Juan, 
mala seré de guardar. 
Ya florecen los árboles, Juan: 
¡mala seré de guardar!
               ANÓNIMO


El Romancero aportó muchos poemas amorosos y muchas historias de amor:

ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE 
Un sueño soñaba anoche   soñito del alma mía, 
Vi entrar señora tan blanca,   muy más que la nieve fría. 
—¿Por dónde has entrado, amor?   ¿Cómo has entrado, mi vida? 
—No soy el amor, amante:   la Muerte que Dios te envía. 
—¡Ay, Muerte tan rigurosa,   déjame vivir un día! 
—Un día no puede ser,   una hora tienes de vida. 
Muy deprisa se calzaba,   más deprisa se vestía; 
ya se va para la calle,   en donde su amor vivía. 
—¡Ábreme la puerta, blanca,   ábreme la puerta, niña! 
—¿Cómo te podré yo abrir   si la ocasión no es venida? 
Mi padre no fue al palacio,   mi madre no está dormida. 
—Si no me abres esta noche,   ya no me abrirás, querida; 
la Muerte me está buscando,   junto a ti vida sería. 
—Vete bajo la ventana   donde labraba y cosía, 
te echaré cordón de seda   para que subas arriba, 
y si el cordón no alcanzare,   mis trenzas añadiría. 
La fina seda se rompe;   la muerte que allí venía: 
—Vamos, el enamorado,   que la hora ya está cumplida.

                                  ROMANCE ANÓNIMO 
 
Es amor fuerza tan fuerte
que fuerza toda razón.
                            Jorge Manrique (S. XV)
 ¡Oh amor, amor! ¡Que no pensé que tenías fuerza ni poder de matar a tus
sujetos!¿Quién te dio tanto poder? ¿Quién te puso nombre, que no te conviene? Si amor
fueses, amarías a tus sirvientes. Si los amases, no les darías pena. Si alegres viviesen,
no se matarían, como agora mi amada hija.

                          La Celestina de Fernando de Rojas (SigloXV)


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